Inmigrantes suben 67% en dos años y venezolanos se convierten en la comunidad más numerosa

La diáspora venezolana se ha dejado sentir con fuerza en el país, convirtiéndose en sólo dos años en la comunidad de inmigrantes más grande de Chile, dejando por primera vez en una segunda posición a la comunidad peruana.

De acuerdo con cálculos elaborados por PULSO, utilizando la base de datos de la última Encuesta de Encuesta de Caracterización Económica y Social (Casen 2017), el total de inmigrantes en el país es de 777.407 personas, lo que equivale a un alza de 67% en relación al sondeo de 2015. Con esto, el porcentaje de inmigrantes en el total de la población del país pasó de 2,7% a 4,4%, su mayor tasa desde que hay datos comparables (2006).

El trabajo en terreno de la Casen concluyó en febrero de 2018, y que ha puesto el tema de la inmigración en uno de los focos centrales de la discusión pública. De hecho, el 46% de los inmigrantes llegó al país solo en los últimos tres años, y uno de cada cinco del total lo hizo en 2017.

Al ver el detalle del perfil del venezolano promedio que está en el país, se verifica que la escolaridad promedio de los activos en el mercado laboral es de 15,7 años, muy por sobre el promedio de Chile (12,1 años) y también de la población inmigrante total (13,5%). Además, por edad, el 41,4% de los venezolanos está entre 15 y 29 años.

El abogado experto en temas de inmigración, Pablo Valenzuela, sostiene que “nuestra migración es y seguirá siendo motivada por razones laborales. No sólo nuestro crecimiento, sino que la estabilidad social y política hacen a Chile un país atractivo para desarrollar actividades económicas. Esa razón más de fondo coincidió con dos cosas que se dieron en el período 2015 y 2017: primero, la visa de motivos laborales, que se creó por parte del Departamento de Extranjería y que a pesar de los abusos que la rodearon, permitió la documentación de muchas personas que venían a buscar un trabajo”.

En segundo lugar, Valenzuela señala “la crisis política, humanitaria y económica que está viviendo Venezuela, agravada bajo la dictadura de Maduro y la crisis permanente que vive Haití, cuya migración a nuestro país se vio favorecida por la buena imagen que cultivó Chile allá”.

Por su parte, la experta de la Universidad Alberto Hurtado, Carolina Stefoni, advierte que “lo de Venezuela es importante ponerlo en el contexto latinoamericano, en Perú y en Brasil también ha subido mucho. Hay una situación crítica que está haciendo que la población salga expulsada, lo que debería seguir en el corto plazo”.

Una de las medidas que tomó la actual administración respecto del flujo de venezolanos en medio de la crisis en su país de origen fue la visa de Responsabilidad Democrática, la cual ha tenido una fuerte demanda en esa nación.

El exdirector del Departamento de Extranjería y Migración, Rodrigo Sandoval, puntualiza que esa visa “no va a generar un mayor flujo, sino que va a mejorar la calidad migratoria en la que lleguen los beneficiados con ella, pero al mismo tiempo va a complejizar el acceso a regularidad migratoria de aquellos que prescindan de solicitarla en Venezuela y opten por venir en calidad de turistas para poder acceder a una visa sujeta a contrato, mediante la obtención de un puesto laboral”. Mientras, Valenzuela agrega que esa visa “ha mostrado en cifras no ser una herramienta eficiente para tamaña crisis y tampoco puede ser la única respuesta desde el Estado”.

CIFRAS INMIGRANTES 

La gran mayoría de los inmigrantes se concentra en la Región Metropolitana, con 557.965 personas (71,8%). Sin embargo, en relación al tamaño de la población por regiones, la mayor tasa está en Tarapacá, donde el 12,8% de los residentes de esa zona son extranjeros, seguida de Arica (7,7%), RM (7,7%) y Antofagasta (6,1%).

El impulso que ha tenido la inmigración en el país se explica, en parte, por el explosivo aumento de los venezolanos, los cuales elevaron en más de cinco veces su presencia en Chile, totalizando 187.892 personas (en 2015 eran 20.800), es decir, el 24,2% del total de encuestados que dijeron haber nacido en otro país. Con esto, se transforman en la comunidad más grande, superando por primera vez a la peruana, que históricamente era la de mayor presencia.

TEMA LABORAL

Un punto que ha generado atención por parte de los expertos en el mercado laboral es el impacto que la inmigración estaría teniendo en el desempleo y, en especial, en la contención de los salarios.

De hecho, el propio Banco Central indicó en su último Informe de Política Monetaria (Ipom) que “el mercado laboral mantiene cierto rezago respecto de la actividad y puede contener grados adicionales de holgura producto del flujo inmigratorio”.

En todo caso, los datos de la encuesta muestran que el ingreso promedio mensual de los inmigrantes es $578.174, mientras que en el caso de los nacidos en Chile es de $512.936. El promedio nacional es de $516.892.

De acuerdo con la Casen, la tasa de ocupación de los inmigrantes es de 75,3%, muy por sobre la media nacional (54,8%), lo que se explica en parte porque la mayoría de los que llegan lo hacen en edad de trabajar, dejando en una proporción mucho menor a niños y tercera edad.

El investigador de Clapes-UC, Juan Bravo, sostiene que “la inmigración ayuda a contrarrestar en parte el impacto negativo sobre el crecimiento del envejecimiento de la población. Aunque los estudios a nivel agregado no han encontrado efectos negativos de la inmigración en salarios o empleo de los trabajadores nativos, sí puede haber efectos en ciertas zonas o segmentos”.

En tanto, la economista senior de Libertad y Desarrollo, Carolina Grünwald, añade que “esta gran ola migratoria que ha llegado ha aumentado la oferta de trabajo, por lo que debe tener efectos en los salarios. Ahora, el bajo crecimiento de los salarios no es solo por esta variable, también hay un efecto rezago en el mercado laboral y, probablemente, han comenzado a aparecer efectos de mayores procesos de automatización”.

Valenzuela da un dato más, al asegurar que “contrario a lo que muchas personas piensan, implica cuestiones como que los migrantes ayudan a Fonasa, aportando más al fondo en sus cotizaciones que las prestaciones que usan, puesto que son jóvenes y se enferman menos”.

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Fuente: Latercera.com